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Blog de cocina PARADORES EN BARANDALES
Aprender y comer en Barandales con profesionales de Paradores
Por Antonio García Panizo (19 de noviembre de 2010)
Me encanta comer, eso lo saben bien, las personas que me conocen. Y si siempre me encanta comer en Barandales, es un auténtico placer hacerlo en compañía de profesionales de la restauración con los que me encuentro en confianza y de los que tanto puedo aprender. Eso sucedió el miércoles pasado en una comida que celebramos los equipos directivos del Parador de Alcalá de Henares y de Barandales.
Ya hace unos meses, el director del Parador de Alcalá, Pedro Soria, profesional de larga trayectoria, en un gesto que lo distingue como una persona y profesional fuera de lo común, nos propuso a los de Barandales que por qué no hacíamos un intercambio, nosotros íbamos a comer al Parador de Alcalá y después ellos nos devolvían la visita en Barandales. El objetivo era darnos mutuamente feedback, es decir, intercambiar ambos la percepción de cómo lo estábamos haciendo en nuestros respectivos restaurantes. Recuerdo que yo le dije que nos honraba la propuesta pero que nosotros, los de Barandales, éramos personas que poco podíamos aportarles a ellos, profesionales con una larga y probada experiencia. Intercambiamos opiniones y al final los dos estuvimos de acuerdo en que podría merecer la pena y que, al menos para nosotros, podría ser una experiencia de aprendizaje única.
El primer encuentro lo tuvimos en el restaurante del Parador de Alcalá y el miércoles pasado nos encontramos, los dos equipos de Dirección al completo, en Barandales: el director, Pedro, el subdirector, Nacho, el Jefe de Cocina, Julián y el jefe de comidas y bebidas, José, todos del Parador de Alcalá y, nuestro gerente, Pablo, la jefa de cocina, Áurea, el jefe de sala, Víctor, y yo, por parte de Barandales.
La comida en el Parador de Alcalá la celebramos antes del verano. Recuerdo los platos que comimos, pero sobre todo recuerdo muy bien la profesionalidad y la igualdad no merecida con la que fuimos tratados. Aquella comida fue un momento de aprendizaje impagable: no podré olvidar fácilmente la conversación que tuvimos en el coche, mientras retornábamos a Madrid, el equipo de Barandales. Siempre he sabido de la calidad y profesionalidad de nuestro equipo, pero en aquel momento fui más consciente de la suerte que teníamos de contar con un equipo como Pablo, Áurea y Víctor, personas jóvenes con una gran capacidad de aprendizaje y con unas enormes ganas de hacer su trabajo cada día mejor. Fue un momento de análisis, de reflexión y de compromiso únicos, en el que hablamos, por supuesto, de la comida que nos habían dado en el Parador y como fue percibida por cada uno de nosotros, pero lo importante fue que hablamos de nosotros y de nuestro futuro.
El miércoles pasado el equipo al completo del Parador de Alcalá nos devolvió la visita en Barandales. Esto fue lo que comimos:
Apetitivo
Queso viejo zamorano con aceite virgen
Entrantes
Tempura de botillo del Bierzo con confitura de pimientos
Bombones de morcilla de León con puré de manzana
Mini-ensalada de cecina de León con fresas y aliño suave de mostaza
Bodega: Sidra Carral. Sidra natural artesana de León
Primer plato
Bacalao a la antigua de Camarzana de Tera
Bodega: Tresantos Vendimia Seleccionada
Segundo plato
Solomillo de Buey con salsa de Boletus Edulis y crema de patata al aceite de tomillo
Bodega: Val Nuevo Selección. D.O. Toro
Dulces pecados celestiales
Tarta de queso de la abuela
Tarta de manzana con miel y canela
Bodega: Liberalia Uno. D.O.Toro
Café e infusiones y licores zamoranos
Como es lógico, la comida fue responsabilidad de Áurea y la bebida y entornos fueron obra de Víctor. Era la primera vez que teníamos clara conciencia de que un grupo de profesionales ajenos a nuestro negocio nos iban a dar su opinión sobre nuestra comida. Tengo que reconocer que cuando fuimos a comer al Parador de Alcalá, tenía una ligera ansiedad. En esta ocasión no, estaba muy tranquilo y seguro de que Pablo sería el perfecto anfitrión y Áurea y Víctor dos profesionales de los que estábamos muy orgullosos de que trabajaran con nosotros.
En todos los sentidos la comida fue perfecta y en ningún momento pretendimos impresionar sino mostrar algunos de los platos que consideramos importantes en la carta de Barandales y sobre los que queríamos tener feedback sobre su presentación, gusto, textura y oportunidad de negocio.
Desde aquí queremos agradecer al equipo del Parador de Alcalá por su ayuda y por la oportunidad que nos dieron de aprender de ellos , así como apoyarles en nuestro continuo y mutuo desarrollo profesional.
post anteriores:
Los habones de Sanabria. 16 de mayo de 2010
El olor de los garbanzos. 7 de diciembre de 2009
Nuestra gastronomía zamorana tiene mucha historia. 22 de octubre de 2009
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